El futuro de la Movilidad Urbana: Una mirada desde la «Industria» del aparcamiento

Las Naciones Unidas estima que para 2050 el 70% de la población mundial vivirá en las ciudades (aproximadamente los 7.000 millones de personas que actualmente compartimos el planeta), lo que hace que el concepto a solucionar sea “ciudades insostenibles”, ya que nos enfrentamos a variados problemas: (1) contaminación, (2) zonas abandonadas, (3) gestión de los residuos, (4) educación, (5) atención médica, (6) distribución, (7) transporte colectivo, (8) transporte individual, (9) financiación de infraestructuras, (10) atascos de tráfico, etc. Por tanto, los retos para decidir el modelo de ciudad son gigantes.

En primer lugar una percepción, esto no puede ir ni de prevalencia de la ideología ni de virus de índole moral, esto debe ir de pragmatismo, sin dañar a las personas o a sus bienes o a su entorno y de liderazgo.

Las razones son sencillas, la movilidad urbana nos afecta a todos y tiene multitud de caras, algunas de las cuales son muy habituales:

  • Llevar los niños al colegio.
  • Desplazarnos a los centros de trabajo.
  • Salir a pasear.
  • Acudir al centro de salud.
  • Hacer deporte.
  • Realizar la compra en el mercado o en la tienda cercana.
  • Visitar la familia o los amigos.
  • Ocio de compras, hostelería, cultural, etc.
  • Realizar acciones comerciales para mi empresa o gestiones particulares.
  • La distribución (C/D) del último kilómetro.
  • Etc.

Y, además, al terminar cualquiera de estas acciones “hay que volver” ya que ninguna es finalista. ENTRE ESTE IR Y VOLVER, EN OCASIONES, ESTÁ EL APARCAMIENTO.

Estas sencillas necesidades debemos conjugarlas con el cómo, es decir, qué modo de transporte utilizo para desplazarme:

  • Coche privado.
  • Coche compartido.
  • Taxi.
  • Los anteriores con propulsión eléctrica o con motor térmico.
  • Motocicleta.
  • Bicicleta.
  • Patín.
  • Autobús.
  • Metro.
  • Tranvía.
  • Etc.

Solo con las anteriores obviedades hemos llegado a “10 causas habituales para decidir sobre  la movilidad” y a “10 modos para formalizar su ejecución”. Si combinamos las causas y los modos en parejas obtenemos 100 posibilidades distintas, aunque algunas carezcan de lógica. Supongamos lógicas el 80% => 80 parejas / posibilidades y un magnífico puzle del binomio necesidad-transporte multimodal.

Esta simple descripción de acciones habituales y modos de desplazarnos (de movilidad) nos indica que este asunto es complejo, que aunque necesita técnica y ciencia no son matemáticas, que de esto entendemos todos y que se enturbia cuando las Autoridades Públicas (AAPP) toman decisiones con el velo ideológico.

De hecho, la culpa no es del coche, sería excesivamente simplista. Sin obviar que la industria del automóvil en España genera el 10% del PIB, casi tanto como el turismo, aunque menos empleo, pero más inversión en I+D+I.

Los operadores de aparcamientos, tanto OFF como ON street, gestionamos los vehículos cuando circulan a velocidad cero, esa debe ser la mirada desde la “industria” del aparcamiento.

Sin embargo, no se está utilizando la herramienta aparcamiento para gestionar la movilidad, ni siquiera desde 2008, cuando los presupuestos de las ciudades para “infraestructuras” de movilidad desaparecieron.

Para utilizar esta herramienta es preciso responder, previamente, algunas preguntas:

  • ¿Qué modelo de ciudad queremos? Eso sí, sencillo, realizable, entendible, viable económicamente, Para explicitarlo no hace falta un plan estratégico o un plan de movilidad, se necesita un PLAN.
  • ¿Qué objetivos debemos alcanzar para acercarnos a ese modelo de ciudad? Pero concretando: sub-objetivos para la zona azul y para los parkings.
  • ¿Mejoran estos logros la calidad de vida de los ciudadanos?
  • ¿Estoy considerando el sentimiento de los ciudadanos o estoy perdiendo el pulso de lo que sucede en la calle?
  • ¿Sabemos definir indicadores y KPI`s para medir, realimentar y decidir?

Pues bien, si tenemos claras algunas respuestas, la “industria” del aparcamiento nos facilita la influencia en el futuro de la movilidad urbana, ya que nos permite:

  • Decidir si prefiero los coches y motos en la calle (zona azul) o en un parking.
  • Establecer restricciones / limitaciones a los vehículos acompañándolas de opciones para estacionar.
  • Utilizar la tecnología para comunicar buena información a los ciudadanos a través de las app`s.
  • Implantar la decisión actuando sobre la variable adecuada:
    • Tiempo de estacionamiento.
    • Importe de la tarifa.
    • Vecino vs transeúnte.
    • Penalizar el abuso del tiempo de estacionamiento en determinadas ubicaciones.
    • Hora punta vs hora valle: laminar la demanda.
    • Gestionar la demanda (los ciudadanos), no solo la oferta.
    • Utilizar tarifas dinámicas en función de la contaminación en la ciudad, de la generada por el propio vehículo o de las variables anteriores.

Según el enfoque que decidan las AAPP lograremos:

  • Recuperar espacio para las personas.
  • Calmar el tráfico.
  • Mejorar la calidad ambiental.
  • Reducir el ruido.
  • Generar empleo.
  • Mejorar la percepción de seguridad en la calle.
  • Etc.

No debemos olvidar que estas mejoras de la movilidad para los ciudadanos podemos ponerlas en práctica sin realizar costosas y largas obras o infraestructuras nuevas: más gestión con ingenio, criterio, prudencia y toma de decisiones, señalización vertical y horizontal, macetones y bolardos, en lugar de re-urbanizaciones.

Por tanto, ahí vamos viendo dónde tenemos un espacio público a recuperar para las personas, muy valioso y, en consecuencia, que los coches no pueden ocupar todo el día, como nos muestra el proyecto de París para eliminar el 50% de las plazas de aparcamiento en vía pública o el de Pontevedra respecto a la exigencia de circulación a menos de 6 Km/h y estacionar menos de 15 minutos en determinadas áreas de la ciudad.

En el futuro de la movilidad hay tres cuestiones fundamentales a tener en cuenta: (1) el último kilómetro, (2) la electrificación del transporte, que cambiarán para siempre las razones y la manera que tenemos de llegar a nuestro destino cuando nos desplazamos en la ciudad, sobre todo al centro (más bien centros) de la ciudad y (3) el soporte tecnológico hard y soft.

El último km es la etapa final de nuestro desplazamiento y difícilmente se podrá seguir realizando en coche privado, se realizará por alguno de los modos antes descritos, sin distinción entre que sea público o privado y, probablemente, con preferencia a que sea individual frente a colectivo. Además será indistinto si la necesidad es laboral, familiar o de ocio. Los ciudadanos exigen opciones alternativas de movilidad y utilizar la que más le convenga (la que considere más competitiva).

La energía de propulsión de los medios de transporte urbano será la electricidad, por exigencias de la contaminación que se externaliza de las ciudades.

Ahora bien, sin la capa de tecnología que estamos tejiendo alrededor de la movilidad y del aparcamiento todo esto no será posible, considero que ya ni nos planteamos la posibilidad de elegir una alternativa sin disponer de una App.

Por último, debemos pensar en los ciudadanos, para nosotros los operadores son clientes, que son responsables, inteligentes y los que mejor conocen: (1) qué modo de desplazamiento les resulta más cómodo, rápido y económico para ejercer su derecho a la movilidad (su modo más competitivo) y (2) las razones por las que decide.